La hemofilia “duele” y el dolor puede llegar a convertirse en el principal problema de los pacientes muy por delante de los sangrados graves. ¿Lo sabías?
En general podemos definir la hemofilia como una enfermedad hereditaria con genética recesiva ligada al cromosoma X, lo que hace que las mujeres sean las portadoras. De forma resumida, se caracteriza por el déficit o reducción de una proteína o factor de coagulación, lo que se traduce en un trastorno hemorrágico que impide que la sangre se coagule con normalidad y se detenga el sangrado.