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El dolor en reumatología: la importancia de evaluar, tratar y sobre todo comunicar 4.83/5 (6)

Los pacientes reumatológicos con frecuencia tienen el dolor como uno de los síntomas principales de su enfermedad. A veces un dolor agudo asociado a brotes (cómo en la artritis reumatoide o la gota), a veces un dolor omnipresente (como en la fibromialgia), a veces asociado al movimiento (como en la artrosis), y a veces con el reposo prolongado (como en las espondiloartropatías, en las que el dolor de espalda nos hace despertarnos por la noche y salir de la cama disparados por la mañana.

 

De una u otra forma el dolor es un síntoma muy presente y que no siempre se transmite adecuadamente a los profesionales que lo tratan o no se tiene en cuenta lo suficiente por parte de los profesionales.

Un estudio reciente(1) muestra que casi el 40% de los pacientes tratados en las consultas de reumatología presenta dolor no controlado, es decir, un dolor que persiste por encima de unos niveles tolerables para el paciente, interfiriendo en distintas facetas de su vida cotidiana.

El problema es que un dolor no controlado puede convertirse en un dolor crónico, y que el dolor puede inhibir la actividad física, algo que es completamente contraproducente en este tipo de patologías.

¿Qué podemos hacer?

 

Como pacientes, lo más importante es informar, informar, informar

 

Explicar a nuestro reumatólogo cómo es el dolor que sentimos; cuanta más información proporcionemos más ajustado será el tratamiento.

También seguir las prescripciones farmacológicas a rajatabla.

Normalmente el reumatólogo nos pautará al principio fármacos modificadores de la enfermedad que son los que actúan sobre los procesos inflamatorios y autoinmunes de forma eficiente.

Pero, hasta que estos fármacos cumplan su función, es conveniente también usar analgésicos que mantengan el dolor bajo control de modo que el síntoma no se convierta en un problema en sí mismo volviéndose crónico.

El paciente no debe tener miedo a los analgésicos, que, si están bien pautados, nos aliviarán considerablemente el dolor, sobre todo al principio de la enfermedad, y que podrán ser retirados cuando el tratamiento de base consiga mantener la patología bajo control.

 

Y como profesionales debemos evaluar y tratar el dolor, pero lo más importante es también informar, informar, informar.

 

Explicar lo que pensamos que está pasando, porqué pasa, qué fármacos se utilizan para cada cosa y porqué razón se han elegido esos fármacos y no otros, qué es lo que se espera que suceda y cómo actuar en cada caso.

 

Es importante que el paciente salga de la consulta con el tratamiento adecuado para su dolor y que sepa que es importante tratarlo

 

Pese a todo, es posible que alguno de los pacientes desarrolle un dolor crónico. En ese caso, la interconsulta con otros profesionales se hará necesaria para abordar el problema de modo independiente a la propia patología reumática que lo generó.

En cualquier caso, el mensaje de hoy es: si hay dolor, independientemente del motivo por el cual el dolor aparece este debe ser tratado específicamente y controlado, para evitar que se convierta en algo crónico.

 

Para ello, evaluar su presencia es imprescindible y una buena comunicación médico-paciente facilitará el abordaje.

 

1. Plana Veret C SMD, Gobbo Montoya M, Vidal Fuentes J. Evaluacion del dolor en Reumatología. Estudio EVADOR. Madrid. Sociedad Española de Reumatología. 2017.

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Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en modificación de conducta y terapia cognitivo conductual, con formación de postgrado en diagnóstico y tratamiento en diversas áreas, siendo la del dolor crónico, fibromialgia y enfermedades reumáticas dónde mayor experiencia posee. Es también docente y autora de diversos artículos y trabajos científicos en dolor y enfermedades reumáticas. Entre otros cargos, es miembro fundador y actual presidenta de OpenReuma (Asociación de Otros Profesionales en Reumatología), y coordinadora del grupo de trabajo “Psicología y Dolor” del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Actualmente trabaja en el centro de psicología Positivamente.

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