Escribir sobre el dolor ¡qué complicado! Hay tantos aspectos que se podrían tratar que resulta difícil seleccionar sólo algunos de ellos. Pero como me han pedido que redacte un artículo empezaré por dejar de divagar y contaros mi experiencia personal con ese huésped al que no hemos invitado y que a pesar de ello, ha decidido quedarse a vivir con nosotros.
Comenzaré por el principio. Hace ya casi seis años me lesioné la rodilla practicando yoga.
Las consecuencias de aquel infausto “saludo al sol” fueron dolor agudo, inflamación y pérdida de la capacidad de extensión. Recibí fisioterapia, acupuntura y visité varios traumatólogos, pero aquella rodilla no parecía querer recuperar sus características normales. En fin, tras cuatro meses de peregrinaje por diversas consultas médicas en una de ellas me propusieron una “sinovectomía artroscópica”;un “procedimiento sencillo” que debía solventar los problemas de extensión de mi quejumbrosa rodilla. Por aquel entonces, al indudable problema del dolor, había que añadir algunos otros, y no precisamente menores, como mi inminente cambio de residencia a Canadá.
¿Quieres seguir leyendo?
ACTUALIZADA EL 23/05/20