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Seguro que en no pocas ocasiones hemos escuchado a alguien cercano hacer un comentario de este tipo, o bien nosotros mismos lo hemos hecho. Esta idea, que lleva presente en el conocimiento popular desde hace mucho tiempo, es muy difícil de probar científicamente…

Muchas personas están convencidas de que cuando el tiempo cambia su dolor se ve afectado. Pero este conocimiento intuitivo no es útil porque para ello es necesario ser más específico. ¿Qué es exactamente lo que nos afecta? ¿la temperatura? ¿la presión atmosférica? ¿la velocidad del viento? ¿la humedad relativa? ¿las horas de luz?…

Es conocida y científicamente probada la relación existente entre depresión y privación de luz solar que se combate en los países nórdicos mediante la exposición de los individuos afectados a unos focos de luz que pese a ser artificial presenta características equivalentes a la luz solar. Establecer asociaciones semejantes en relación al dolor y sus diferentes causas podría ayudarnos a prevenir la aparición del dolor o su agravamiento en función de los fenómenos climáticos.

Dar respuesta a estas preguntas es un reto en el que la comunidad científica está trabajando desde hace tiempo y que quizás pueda ser alcanzado gracias a las nuevas tecnologías que permiten utilizar millones de datos (BigData) para establecer relaciones entre distintos eventos. ¿Para qué nos servirá conocer esta relación? Pues para poder actuar de forma efectiva previniendo los efectos de estos cambios.

Desde la Universidad de Manchester se está realizando el estudio “Cloudy with a Chance of Pain” en el que ya participan más de 9000 pacientes -mayoritariamente con artritis- que están registrando sus síntomas a diario mediante una app instalada en sus teléfonos móviles. El gps de sus smartphones geolocaliza a los pacientes lo que permite cruzar la información sobre su estado con los fenómenos meteorológicos locales: temperatura, nubosidad…
Cloudy with a Chance of Pain

Aunque hace falta continuar con las investigaciones e incluir más pacientes, los primeros datos de este estudio apuntan a que la duración del dolor severo en los pacientes disminuyó los meses en que aumentaron los días soleados. Y por el contrario, cuando el clima fue más húmedo y hubo menos horas de sol la duración del dolor severo aumento.

Si el tema te interesa puedes saber más consultando este enlace o visitando directamente la web del proyecto Cloudywithachanceofpain.com

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Es licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, Máster en modificación de conducta y terapia cognitivo conductual con formación de postgrado en diagnóstico y tratamiento en diversas áreas siendo la del dolor crónico, fibromialgia y enfermedades reumáticas dónde mayor formación y experiencia posee. Entre otros cargos, es miembro de la Junta Directiva de OpenReuma, y coordinadora del grupo de trabajo “Dolor y Psicología” del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

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