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Categoría: Pacientes que cuentan

Muletas para el alma… 5/5 (4)

Escribir sobre el dolor ¡qué complicado! Hay tantos aspectos que se podrían tratar que resulta difícil seleccionar sólo algunos de ellos. Pero como me han pedido que redacte un artículo empezaré por dejar de divagar y contaros mi experiencia personal con ese huésped al que no hemos invitado y que a pesar de ello, ha decidido quedarse a vivir con nosotros.

Comenzaré por el principio. Hace ya casi seis años me lesioné la rodilla practicando yoga.

Las consecuencias de aquel infausto “saludo al sol” fueron dolor agudo, inflamación y pérdida de la capacidad de extensión. Recibí fisioterapia, acupuntura y visité varios traumatólogos, pero aquella rodilla no parecía querer recuperar sus características normales. En fin, tras cuatro meses de peregrinaje por diversas consultas médicas en una de ellas me propusieron una “sinovectomía artroscópica”;un “procedimiento sencillo” que debía solventar los problemas de extensión de mi quejumbrosa rodilla. Por aquel entonces, al indudable problema del dolor, había que añadir algunos otros, y no precisamente menores, como mi inminente cambio de residencia a Canadá.

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Una experiencia de esperanza 4.67/5 (9)

Hace dos años y cuatro meses sufrí un derrame cerebral acompañado por unas convulsiones que produjeron un aplastamiento de la vértebra D6. Después de recuperarme y absorberse el derrame intentaron hacer una cimentación, entendí al reumatólogo que consistía en introducir, con una aguja, algo parecido a cemento para completar la vértebra e intentar estabilizarla, y con ello anular o por lo menos disminuir los dolores, que eran enormes desde un principio; pero no pudieron realizar esto y mi columna se iba doblando cada vez más, el dolor iba en aumento…

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Aparentemente mi día a día es el de una persona normal…

Soy Gema y llevo muchos años ya con 20 años tenía molestias en la espalda. Ahora tengo 38… Y esta mi historia contra el dolor que apareció a finales de octubre de 2011 en el momento que dí a luz a mi querida hija. Ya durante el embarazo tuve episodios muy dolorosos de espalda pero al encontrarme embarazada no había medicación posible para tomar y para entonces yo tenía detectada una lesión en la L4-L5 concretamente una protusión.

Después de nacer mi hija tuve dolores “distintos” a los que tenía antes del parto y vivía con molestias todos los días y no podía agacharme ni minimamente.

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