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Cuando el dolor crónico es complejo y su tratamiento con fármacos orales, la cirugía, los bloqueos nerviosos o la terapia física no han sido suficiente, tu médico especialista de la Unidad del Dolor puede recomendarte recurrir al uso de una bomba de infusión intratecal de analgésicos que permita administrártelos de manera controlada en el espacio intratecal (zona que rodea la médula espinal).

Bomba de infusión

La bomba de infusión es un pequeño dispositivo médico programable que se implanta quirúrgicamente debajo de la piel del abdomen en una operación que no suele tener una larga duración. La estancia en el hospital dependerá de las circunstancias de cada paciente y de los protocolos del médico especialista.

Además de un mejor control de tu dolor, las bombas de infusión permitirán reducir e incluso retirar tu medicación oral o el uso de parches: los fármacos actúan directamente en el sistema nervioso con lo que potencian su efecto interrumpiendo las señales dolorosas antes de que lleguen al cerebro.

Antes de realizar la técnica quirúrgica con la que implantar el sistema de infusión de analgésicos, los médicos especialistas de las Unidades de Dolor volverán a realizarte una evaluación física y psicológica. Superando esta valoración, te propondrán realizar una prueba temporal con una bomba provisional para determinar el potencial de mejora de tu dolor con este tratamiento. Durante unos días utilizarás un bomba externa que se coloca normalmente en la cintura. Si los resultados son positivos será el momento de decidir la implantación quirúrgica del equipo.

Los beneficios de este tratamiento no tienen porqué ser inmediatos. En función del la medicación empleada puede que pasen unos días hasta que empieces a notar una mejoría. Tu médico realizará un seguimiento de tu evolución modificando, si es necesario, las dosis proporcionadas por la bomba de infusión.

El periodo de recuperación de la intervención y adaptación al sistema varía de persona a persona. Tu médico te dará unas pautas para que poco a poco te vayas reincorporando a tu vida normal. Será necesario que periódicamente acudas a tu Unidad del Dolor para que rellenen la bomba con medicamento. Esto se hace inyectando directamente los fármacos en el equipo.

Todos los tratamientos médicos y quirúrgicos tienen riesgos: en la implantación de la bomba de infusión pueden producirse infecciones, hematomas… También puede ocurrir que el equipo principal presente alguna deficiencia que puede subsanarse con una segunda intervención médica en la que se reemplace alguno de los componentes del sistema. Es un sistema totalmente reversible: si ya no es necesario, no se produce una mejora sostenible o cambias de opinión los médicos especialistas pueden retirarlo con un pequeña cirugía.

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