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Escribir sobre el dolor ¡qué complicado! Hay tantos aspectos que se podrían tratar que resulta difícil seleccionar sólo algunos de ellos. Pero como me han pedido que redacte un artículo empezaré por dejar de divagar y contaros mi experiencia personal con ese huésped al que no hemos invitado y que a pesar de ello, ha decidido quedarse a vivir con nosotros.

Comenzaré por el principio. Hace ya casi seis años me lesioné la rodilla practicando yoga.

Las consecuencias de aquel infausto “saludo al sol” fueron dolor agudo, inflamación y pérdida de la capacidad de extensión. Recibí fisioterapia, acupuntura y visité varios traumatólogos, pero aquella rodilla no parecía querer recuperar sus características normales. En fin, tras cuatro meses de peregrinaje por diversas consultas médicas en una de ellas me propusieron una “sinovectomía artroscópica”;un “procedimiento sencillo” que debía solventar los problemas de extensión de mi quejumbrosa rodilla. Por aquel entonces, al indudable problema del dolor, había que añadir algunos otros, y no precisamente menores, como mi inminente cambio de residencia a Canadá.

Si te apetece contar tu experiencia en Tuvidasindolor ponte en contacto con nosotros. Puedes conocer otros testimonios en “PACIENTES QUE CUENTAN”

Como no quería mudarme de país con la cuestión de la rodilla pendiente y las palabras del médico y la seguridad que les imprimía me sonaron a música celestial accedí a la cirugía sin pedir una segunda opinión…

No solo los resultados no fueron los deseados, sino que mi rodilla empeoró notablemente. Se me produjo una fibrosis tremenda, por lo que el flexo, la inflamación y el dolor aumentaron aún más. Anímicamente tampoco me iba mucho mejor. Podía pasar de la ira a la tristeza, de la tristeza a la incredulidad y de la incredulidad a la sensación de injusticia con enorme facilidad. Resultaba obvio que mis planes de cirugía poco complicada, tres mesecitos de perfecta recuperación y todos los escollos solventados para mi nueva vida en Toronto habían fallado estrepitosamente…

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Llegué a Canadá con muletas en los brazos… y en el alma

El primer mes no paré de llorar. Y no me extraña. Se trataba de un país desconocido, con mi propia familia tratando de asumir los cambios, amigos a unos cuantos miles de kilómetros, un sistema sanitario nada accesible y aquella rodilla enrojecida, amorfa y dolorosa. Tiempos muy amargos que no me gusta recordar.

Transcurrían los meses y mi situación no mejoraba, por lo que decidí volver a España, a territorio conocido, con el fin de buscar soluciones a mi problema.

Y vuelta a empezar… No sé a cuántos especialistas médicos he contado mi historia, pero lo que sí sé es que en el ínterim mi dolor decidió expandirse, colonizar nuevos territorios. Ya no sólo se trataba de la rodilla, sino que empecé a notar molestias en el coxis, las lumbares, el glúteo, los hombros. Lo que había empezado en un punto muy concreto extendía sus redes en todas las direcciones de mi cuerpo.

La tristeza, el desconcierto y la impotencia que experimenté aumentaban proporcionalmente al avance del dolor. Sentía que mi cuerpo no sólo no me obedecía, sino que se había vuelto mi enemigo. Y esa sensación de pérdida de control, de estar sucumbiendo a un rival implacable, amenazaba con destruirme. Poco a poco, concienzudamente, el dolor pasó a ser el núcleo central de mi existencia. Teñía con su negrura mis conversaciones, limitaba estrictamente mi actividad física, modificaba mis relaciones sociales y hasta las familiares. El inoportuno huésped se había hecho tan poderoso y desafiante que amagaba con desahuciar al anfitrión.

Hubo días terribles, pero afortunadamente seguí buscando, reacia a resignarme a esa situación. Y a veces la tenacidad tiene su recompensa.

Ya dije antes que había pasado por numerosos profesionales médicos, de distintas especialidades, además de un buen número de fisioterapeutas.

Creo haber encontrado, por fin, a las personas adecuadas para manejar mi dolor en su aspecto físico, corporal.

¿Pero qué ocurre con el ámbito emocional?

Creo que muchos pacientes con dolor crónico caemos en el error de centrar toda nuestra atención en los tejidos, en lo puramente fisiológico y sin embargo es importantísimo no descuidar las emociones. Y es que, cuando llegan los momentos de oscuridad provocados por un dolor intenso, los remedios médico-fisioterapéuticos son fundamentales pero si no sabemos manejar los sentimientos que esa situación nos causa estaremos perdidos.

Por ello no puedo dejar de recomendar la importancia de encontrar un buen psicólogo, especializado en el dolor crónico, alguien que no sólo te aporte los medios necesarios para enfrentarte a ese visitante pesado y abusón, sino que también te ayude a comprenderlo, a entender los motivos por los que unos días te duele más que otros, sin que tú hayas variado ni un ápice de tu rutina.

Porque si hay algo que he aprendido en estos cinco años de convivencia con el dolor es que el conocimiento es vital en su manejo. No vale con adoptar una actitud pasiva y dejar que los profesionales médicos tomen las decisiones por ti. No. Infórmate. Lee. Pregunta. Intenta comprender cuáles son los mecanismos de producción de ese dolor crónico, porqué has llegado al punto en el que te encuentras y qué puedes hacer para atenuar sus efectos.

En pocas palabras, conviértete en un paciente “empoderado”, palabra horrorosa pero que ilustra muy bien a dónde quiero llegar. Sólo así podrás estar en condiciones de tomar las medidas adecuadas, aconsejado siempre por el profesional médico pero ayudado por tu propio criterio. Es realmente satisfactorio recuperar esa sensación de control que creías haber perdido. Además, tu autoestima te lo agradecerá.

Y mucho.

Ya sé que se trata de un camino lento, largo y complicado, pero lo importante es dar los primeros pasos.

Yo estoy en ello, ¿te animas tú?.

Inma Romero

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8 comentarios

  1. Paloma Alonso 06/15/2017

    Mil gracias a Inmaculada, Montserrat, Lucía… a todos los que participan, y también leen estas aportaciones porque sufren, al igual que yo, de dolor crónico. Por lo que veo, somos muchos, desgraciadamente, pacientes con dolor crónico. Mucho ánimo también a Edwin y a tantas otras personasque se encuentran como él.
    ¡¡No estamos solos !! Tenemos profesionales que nos ayudan en el paso para ser “pacientes emponderados”, no sólo los profesionales de las Unidades del Dolor, a los que agradezco enormemente como nos tratan y nos atienden, también a los psicólogos y psiquiatras, sin ellos yo sólo sería un paciente con dolor insoportable. Es importante también el admitir la enfermedad y saber administrar tu tiempo para poder hacer diferentes cosos día a día, sabiendo que si nos “pasamos” del límite, el día siguiente no podremos casi ni movernos. Un saludo a todos y gracias a Tu vida sin dolor, que están siempre informándonos.

  2. Irene 06/15/2017

    Buenos días
    Me he leído la realidad de Inma Romero, después de la trayectoria tan larga que ha tenido que pasar. Me gustaría saber cómo se encuentra hoy por hoy.
    Si puede llevar una vida normal, hacer ejercicio ….
    Edad.?
    Sería muy interesante escribir un artículo con la importancia de hacer los estiramientos antes y después de cada deporte.
    Saludos

    • Tu vida sin dolor 06/20/2017

      Muchas gracias por tu comentario Irene. No podemos facilitarte este tipo de información de nuestra compañera. Pero si tomamos nota de tu aportación para el post. Muchas gracias por participar!

  3. Lucia 06/15/2017

    Tomar el control es imprescindible. Pero como no sentirse desbordado cuando el dolor y el agotamiento te impide estar mínimamente activo?
    En esa lucha andamos!!!! Siempre intentando compensarnos de lo que la enfermedad nos quita.
    Pero cuando el deterioro sigue, sigue y sigue….¡dan ganas de rendirse cada vez con más frecuencia!
    Muchísimas gracias por tu testimonio y ¡mucha suerte en el empeño!

    • Tu vida sin dolor 06/15/2017

      1000 gracias Lucía! Tu respuesta es muy valiosa para nosotros y para todos los pacientes con dolor crónico!

  4. montserrat 04/11/2017

    Tengo 57 años y llevo desde los 14 con problemas reumaticos . A los 33 me detectaron Lupus con insuficiencia renal , sindrome de reynaud …..medicaciones fuertes siempre , quimio ….desde hace 12 años fibromialgia …..dolores , limitaciones , depresiones ….pero hay qué seguir . Psiquiatra , psicologa ……luchar cada dia , para seguir uno más . Animo a tod@s y no tiremos la toalla , por nosotr@s , por nuestr@s familias .

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